lunes 2 de febrero de 2009

Exigencias, represión...



Agresion, represión y exigencias.


Continúo leyendo a Sasportas, no quiero que se pueda pensar que estos apuntes acerca de la agresividad parten de un análisis de mi mente… En algún tiempo conocí todas estas reflexiones y de algún modo pasaron a integrarse en mi forma de ver y entender el mundo. Ahora las reviso. Dice:
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”Nuestra agresividad natural básica nos proporciona el ímpetu necesario para dominar el mundo exterior y aprender habilidades nuevas, cosas vitales para nuestra autoestima y nuestra sensación de bienestar”.
Pero eso no me ocurre a mí sola sino también al conferenciante porque muchas de las ideas psicológicas que aparecen en esta conferencia (es eso lo que estamos repasando desde hace algunos días) han sido tomadas de Anthony Storr, Human Aggression, Penguin Books, Londres, 1982.
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Hay ciertas frases que describen de forma muy adecuada hasta qué punto es necesaria la agresividad para salir adelante en la vida: atacamos un problema, luchamos con un obstáculo, nos enfrentamos con una dificultad o la vencemos, etcétera.
Entonces, ¿qué sucedería, cómo sería nuestra realidad… si las frases, el ”lenguaje” en el que se nos educa fuese: ¿Necesitas ayuda? ¡Hablemos y veamos como podemos solucionarlo! No te encuentras solo ahí donde estés, ¡puedes confiar en mí! Es mejor compartir que poseer… etcétera, pienso yo. Tantas cosas podrían solucionarse de otro modo si en vez de convertirnos en espíritus competidores nos transformásemos en espíritus colaboradores. Pero siempre respetando el proceso de individuación del ser humano. Tengo mis dudas con respecto a eso. Me gusta mi soledad. Ese es el problema y la colaboración siempre parece que implica a otros. Pero si no fuéramos tomados al asalto, si todos fuésemos respetados…
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Si no tuviéramos una parte luchadora, nos limitaríamos a abandonar el esfuerzo cuando se convierte en un reto demasiado difícil; nunca llegaríamos a dominar una habilidad ni a desarrollar plenamente nuestros recursos innatos.
Es decir:
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Es lo agresivo innato en nosotros lo que en un principio nos impulsa a escoger una potencialidad y a realizar el esfuerzo necesario para convertirla en una realidad concreta. Nacemos con una necesidad o un ansia básica de servirnos de ese impulso para adquirir habilidades nuevas y realizar nuestras potencialidades; si no lo hacemos, nos sentiremos encolerizados, frustrados e insatisfechos.
Hay muchas personas sobre la Tierra que no son capaces a desprenderse de esas sensaciones. Las sensaciones se les escapan por la boca cada vez que la abren y te cuentan, sí, que se sienten heridos, rabiosos, frustrados e insatisfechos pero tampoco saben decirte por qué… Eso es lo raro. Pero y si en vez de continuamente aprender habilidades nuevas: conducir, razonar mediante ecuaciones físicas el comportamiento de las galaxias desconocidas, escalar una montaña… nos propusiésemos adquirir esas habilidades nuevas con nosotros como retos. Por ejemplo: hablo del reto de mejorar nuestra condición interior… ¿qué necesito saber, aprender, para sentirme más en paz, más cómodo, conmigo y con el otro?
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La frustración requiere una salida, y la encontraremos provocando una pelea o consiguiendo que los demás se hagan cargo de expresar la cólera en nuestro lugar. En las sociedades occidentales actuales hay una cantidad increíble de personas que, debido a la falta de empleo o una carencia general de dirección y de propósito en la vida, sufren la influencia de…
… la limitación, la carencia, la obligación (eso lo sabes porque has sido condicionado desde que naces para que lo sepas), un hacerse - darse a valer reprimido… Entonces, en nuestro interior, andaremos en busca de un culpable, alguien que pague el pato, alguien contra el que enfadarnos, porque no nos gustamos a nosotros mismos ni podemos soportarnos… A lo mejor no nos han querido, a lo mejor no nos han permitido quejarnos… A lo mejor, cuando tenías miedo y lo expresabas… ibas a operarte y eras un niño o una niña… y no querías, porque no lograbas entender por qué y llorabas… Sólo recibiste un ¡Cállate. Eres una caprichosa y no te soporto! De padres frustrados, viviendo esa neurosis del no sentirse nunca bien consigo mismos… cómo íbamos a poder aprender otra cosa. Y el mundo será de los triunfadores pero la mayoría no somos eso, o somos todo lo contrario y nadie nos dijo a tiempo:
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‘Aprendamos a ser los segundos, los terceros, los últimos. Tal vez la más profunda enseñanza que da el roce con las cosas reales conforme vamos de los 20 a los 30 es que la vida merece la pena vivirse aunque no seamos grandes hombres’
- ORTEGA Y GASSET -
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Entonces cómo vamos a ser sanos, cómo dar curso a esa frustración, cómo liberarla para ver si así nos podemos librar de ella… Lo corriente es no pensar y…
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… Y esas personas descargan su agresividad reprimida de cualquier forma, desde asaltar a ancianitas o emborracharse hasta provocar y humillar a los miembros de minorías, por no hablar del vandalismo en los campos de fútbol, un tipo de comportamiento que precisamente en este momento prolifera en Inglaterra. Como ya he dicho, si no tenemos una canalización sana y segura para esa agresividad que experimentamos…
(el impulso a hacernos valer, a contar, a que lo que deseamos cuente)
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… se vuelve negativo. Se ha conseguido reformar a algunos jóvenes delincuentes gracias a la aplicación de planes basados no en la idea del encierro sino en la de una libertad cada vez menos controlada: campamentos y expediciones de supervivencia en donde tienen la oportunidad de canalizar su agresividad hacia el enfrentamiento con la naturaleza y con los elementos, encontrando el coraje necesario para escalar paredes rocosas cortadas a pico o para afrontar otros retos similares.
En mi caso yo sentía toda esa agresividad negativa en mi interior y me tuve que tirar más de ocho años golpeando fieramente pelotas. Funcionó, poco a poco también funcionó. Entre otras cosas y de mi antigua yo… apenas conservo recuerdos. Pero sí, gastarse, exigirse, caminar un camino hasta agotarse y comprender las preocupaciones que a uno le tienen disconforme consigo mismo creo que se encuentra en mi futuro… Recuerdo una imagen, muchas imágenes… de la Naturaleza, de hembras dándole calor a sus crías. ¿Son agresivas con ellas? ¿Y no es infinitamente mejor? Todo el mundo reclama alguna regañina de vez en cuando. Así aprendemos lo que es bueno para nosotros (estudiar), por ejemplo o negativo (quemar una papelera o un árbol, agredirlo sin necesidad), o si me muerdes no me muerdas… bien, hasta ahí. Pero ¿y el amor? ¿No falta demasiado Amor en el Mundo? Si todos lo hubiéramos recibido… creo que habría mucho menos de su malestar. Si tomáramos conciencia de que vivimos en un planeta y de que también lo estamos agrediendo continuamente…
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http://criaturasimaginarias.wordpress.com/2008/06/01/agresion-represion-y-exigencias/

Abulia



Falta de voluntad, o disminución notable de su energía.
Falta de voluntad. Incapacidad patológica para tomar decisiones y ejecutarlas.
Deteriorización de la voluntad de actuar que se traduce en indecisión y en sentimiento de impotencia
Falta de ganas, de deseo, de interés, de motivación que produce descontento interno en la persona que lo sufre de manera vital para sí mismo, en su persona.
Falta de auto estimulación, manifestado por apatía, desinterés e indiferencia por las cosas que antes provocaban satisfacción
Es la falta de animo ya sea por razones externas e internas del individuo diría la falta de autoestima
Es la sensación plena de desanimo y perdida total de animo, es decir no se siente nada no lo afecta ninguna cosa ni positiva ni negativa.
Reducción notoria del deseo o de la motivación de actuar. desánimo, cansancio de la voluntad.
Es la sensación de que cualquier otro día será mejor que hoy, y esperas a que ese día llegue y esperas y esperas. y no tomas decisiones y si las tomas no las pones en práctica, porque cualquier otro día te puedes arrepentir o tendrás mejor humor, o crees que lo harás mejor o estarás menos ocupado o simplemente serás más fuerte. Pero ese día no llega no llega nunca y mientras te vas convirtiendo en otra persona que sólo come duerme y piensa que es más fácil evitar problemas y responsabilidades que hacerles frente.
Perdida total o parcial del interés originada en factores internos y externos que determinan o condicionan la voluntad del sujeto, en palabras de la vida: sensación intensa de vacío del alma, de dolor en el cuerpo
Yo la padezco. Tengo mil cosas que hacer y proyectos que emprender, pero me da una pereza tenaz y no hago nada. Quiero pero no puedo. No soy capaz, no tengo las fuerzas. Hago las cosas cuando me obligan, de resto nada de auto motivación nada. Pero me voy a curar ahora que ya se que es lo que tengo. Ahora tengo una esperanza. Ahora voy a triunfar. Gracias a todos por sus definiciones.
La abulia es ante todo una alteración de la actividad voluntaria, y más concretamente de su fase preliminar, donde aparece perturbado el deseo o la decisión de llevar a cabo una acción. Debe tenerse en cuenta que el acto voluntario en su complejidad ‘comprende dos partes fundamentales: a la primera es el periodo de elaboración conciente del acto, desde la iniciación del deseo hasta la decisión voluntaria. Se llama también acción implícita o conación b la segunda corresponde a la ejecución del acto o acción implícita’. Betta distingue, dentro de las alteraciones de la primera parte del acto voluntario, y desde un punto de vista cuantitativo, tres categorías: la abulia, hipobulia y la hiperbulia. a Abulia. - Desde la semiología psiquiátrica, la abulia puede ser definida conceptualmente como ‘la falta absoluta de voluntad, la carencia de deseos y decisiones donde la afectividad deja de ser fuente de deseos, el pensamiento se apaga y la voluntad se inhibe’. Existe una abulia constitucional, propia de las personas que llegan al mundo insuficientemente dotadas de deseos y reacciones volitivas. Dentro de la abulia, existen además distintas modalidades patológicas: la abulia neurasténica, la abulia esquizofrénica, la abulia melancólica y la abulia catatónica. La abulia neurasténica no tiene su origen en la falta de deseos sino en no poder tomar decisiones para actuar.
En mi caso solo quiero dormir, porque dormido no me entero de nada, como si posponer las cosas pudiera solucionarlas. Es una absoluta falta de ganas para hacer nada. Esconder la cabeza como las avestruces. Gracias a los que me preceden se lo que tengo, y lo voy a superar. Aun no se como, pero tengo que superarlo.
f. Falla de voluntad o disminución de la energía

La abulia es la alteración de la actividad voluntaria, y más concretamente de su fase preliminar, donde aparece perturbado el deseo o la decisión de llevar a cabo una acción. Se caracteriza por la falta de actividad, de interés por las cosas y la ausencia de respuesta emocional.

Se podría definir más sencillamente como una falta patológica de voluntad, de ganas de hacer cosas.

La abulia es un síntoma de algunas enfermedades mentales, como la depresión, la esquizofrenia (se encuentra entre sus síntomas negativos), el trastorno bipolar (en fase depresiva, claro), la distimia, o puede ser consecuencia de daño cerebral.

http://es.wikipedia.org/wiki/Abulia

Cicatriz



Las heridas sangran… te duelen… te hacen llorar…
Llega un momento en que dejan de sangrar… dejan de doler… ya no se llora…
Pero siempre quedará una cicatriz, y siempre, siempre… hay un camino por recorrer…
Tienes todo el resto de tu vida para ser feliz, y si no lo consigues, que al menos nadie diga que no lo has intentado.
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(El buho rojo)

Airear el alma.


Esta semana he comenzado la rutinaria tarea de hacer limpieza en los armarios. Conviene hacerlo al menos un par de veces al año. Con el tiempo, he ido construyendo mi propio protocolo de actuación, basado en la experiencia. Hay una serie de reglas que sigo a rajatabla para obtener los mejores resultados. Al final, todo acaba clasificado dentro de uno de los siguientes grupos:
- Para dar a instituciones de caridad (ropa pequeña de mis niños, ropa de adultos no usada en los últimos dos años)
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- Para guardar para alguien conocido (lo mismo, pero prendas especialmente bien conservadas, de calidad o con algo especial)
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- Para reparar (botones, cremalleras, dobladillos, manchas, agujeros…)
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- Para guardar para usarlo cuando cambie el tiempo de nuevo y haya que volver a hacer limpieza.
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- Para guardar, porque puede ser necesario en el futuro (ropa de talla inadecuada; ropa de embarazada y ropita de bebé hecha a mano, para mí, toquemos madera, o para mis hermanos, si se deciden a hacerme tía…)
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- Para colgar y empezar a usar.
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Lo que sobra, es para tirarlo a la basura. Suele ser muy poco y tiene que estar más que justificado. Creo firmemente en el reciclaje y me pesa en la conciencia generar basura inútil. Roza lo inmoral.
Me siento satisfecha cuando, al final de todo ese proceso, el armario queda ordenadito y cuelgan de la barra un buen puñado de perchas vacías. Pronto estarán ocupadas por prendas nuevas, más acordes con nuestro nuevo cuerpo y con nuestra nueva forma de vernos. Cargadas de una energía electrizante y contagiosa que nos ayudará a reafirmar la evolución vivida desde la última revisión de nuestro vestuario.
Mientras compruebo el largo de los pantalones de Alex, para ver lo que ya se le han quedado pequeños y nunca volverá a usar, me elevo a un nivel superior de pensamiento y reflexiono sobre otro tipo de limpieza que debemos hacer periódicamente.
Conviene airear nuestra alma de vez en cuando. Examinar todo lo que hemos ido acumulando dentro, como paso previo y necesario para hacerle hueco a personas, sentimientos y experiencias nuevas, más acordes con quien realmente SOMOS hoy. Algo que exige precisamente eso, preguntarnos quiénes somos, porque no es raro que nos quedemos colgados de una idea de nosotros mismos ya caduca, cuando todo a nuestro alrededor nos grita que hemos cambiado. Es imposible que seamos felices si no le hacemos frente a la presión ambiental, o de la costumbre, y asumimos de una vez nuestro nuevo YO. Debemos actuar siempre de acuerdo con nuestra verdadera esencia.
A ti, que me lees, te invito a ponerte manos a la obra. A abrir de par en par las puertas de tu corazón y a empezar a sacar todo lo que haya dentro, sin miedo de lo que puedas encontrar.
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- Habrá ideas caducas, recuerdos dolorosos, prejuicios sin sentido, pasiones venidas a menos, amistades degradadas, temores irracionales, suciedad mental de todo tipo. Si consigues quitarles las telarañas a esos sentimientos y hacer que te hagan vibrar de nuevo, hazlo. Si no, a la basura, sin pensarlo.
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- Para dar, todo bueno que tengas en abundancia y quieras compartir: alegría, ganas de vivir, sentido del humor, cariño, optimismo… Naturalmente, puedes seleccionar lo mejorcito de todo eso y reservarlo para alguien especial.
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- Para reparar, para curar: cardenales en las ilusiones, arañones en la autoestima, sueños fracturados…
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- Para guardar para el futuro: proyectos que te ilusionen, deseos a los que te niegues a renunciar aunque aún no sean factibles.
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- Para pasearte por la calle desde ahora mismo y sentirte el ser más “atractivo” de la tierra, todo lo que te convierta en un imán de cosas y personas buenas y en un modelo a seguir. Ropa interior hecha de caricias de la gente que te quiere, vestidos y pantalones que se abracen a tu cuerpo y te hagan sentir calorcito humano, abrigos que mantengan tu corazón y tu sensualidad bien caliente, paraguas que eviten que te cale el chaparrón diario de pesimismo ajeno. Y todo, todo, hecho en ese tejido mágico que hace aflorar al exterior toda nuestra belleza interior: un tejido precioso, llamado AMOR.

Corazón ficticio



Te he dado durante todo este tiempo un corazón que no tenía, un corazón ficticio; y luego, ha pasado lo que tenía que pasar... ha llegado la crisis.
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domingo 1 de febrero de 2009

Conformismo y autoengaño




TEMOR A TRIUNFAR


Entre los efectos negativos producidos por el abuso sexual, quisiera destacar uno que nos afecta a muchos: la escasa valía que nos concedemos cuando nos comparamos con los demás. Pareciera como si el éxito no esté a nuestro alcance. Y ciertamente, con nuestra actitud, no lo está en absoluto. Pero hay más.Crecemos con el convencimiento de no merecer las cosas buenas que nos puedan pasar. Adoptamos actitudes que ponen continuamente en tela de juicio nuestra posible valía. Tanto es así que llegamos a boicotear nuestros propios proyectos, acciones o ideas. Esta forma de actuar no es más que una inconsciente estrategia autodestructiva donde damos los pasos necesarios (o dejamos de darlos) para no lograr nada de lo que nos proponemos. ¿Por qué actuamos así? Hemos sobrevivido en un limitado mundo de carencias emocionales. La costumbre y el miedo han hecho de nosotros personas temerosas e incapaces de soportar alteración alguna. Cualquier cambio nos hace imaginar peligros inexistentes, cuando lo único peligroso es la vida quehemos aceptado. Los mecanismos que nos sirvieron para sobrevivir ahora se vuelven contra nosotros. Vivimos atrapados por nuestro pasado. Cualquier esfuerzo para cambiar esta situación ha desembocado en el fracaso. La suma de tantas cosas negativas no nos induce al optimismo, pero del mismo modo que el presente es la suma del los momentos pasados, podemos hacer que el futuro sea la suma de los momentos presentes, por eso el cambio es posible, y por eso debemos reinterpretarlo. No somos capaces de vencer ese miedo paralizador, compañero inseparable, y enfrentarnos a nuevas y enriquecedoras situaciones que nos permitan acceder a un mejor conocimiento de nosotros mismos. Lo que a unos les parecería enriquecedor a nosotros nos parece inquietante, incluso doloroso. ¿Cuál es el mayor dolor, sino el de conocernos a nosotros mismos con la inseparable realidad de unos abusos que no podemos olvidar? Y tan siquiera la falta de recuerdo nos sirve, ya que las secuelas nos seguiran como una sombra siniestra.Nos perdimos en un tiempo de escasos recuerdos, tal vez con el único recuerdo de ese dolor insoportable. Ya no es el dolor del cuerpo, sino el que sufre el alma. Nos perdimos en un mundo de silencio que nos atacó a traición, tal vez disfrazado con la máscara del cariño. Nos robó los sueños, la alegría y el futuro. Y hoy vivimos un tiempo vacío, sin grandes penas ni alegrías, lleno de mediocridad, asomados a la ventana de la vida, pero sin vivirla, sin más ambición que ver llegar otro día tan vacío como el anterior. Paradójicamente, aprendimos a llevar esta vida con la sonrisa puesta, como si en realidad no nos estuviera sucediendo nada. Y mientras tanto, en nuestro interior, aquel niño desvalido sigue llorando en la infinita soledad de aquel tiempo lejano en el que quedó atrapado. Sigue perdido en ese mundo donde nadie estuvo a su lado para decirle que no se preocupara, que todo iba bien, que el no tenía la culpa... Pero en ese mundo no había nadie.


EL triunfo


¿Cómo vamos a triunfar si ya desde el primer momento nos arrebataron las herramientas para hacerlo?Lo primero es recuperar la fe en nosotros mismos. Después vendrá la confianza, la seguridad, la autocrítica constructiva, la capacidad de seguir evolucionando y otros valores esenciales que hasta ahora no han sido más que quimeras inalcanzables. Una loable aspiración convertida en tabú. Llegó el tiempo de romper los viejos esquemas y alcanzar la cúspide de nuestras posibilidades. Tratemos de examinar nuestra vida objetivamente, intentando cambiar poco a poco todo aquello que nos disguste. Dialoguemos, expresando de la mejor manera que sepamos nuestros pensamientos ante las personas que en verdad nos pueden comprender. Modifiquemos, detalle a detalle, aquellas actuaciones cuya inocuidad para nuestra actividad diaria hayamos podido contrastar.El miedo patológico siempre genera una grave distorsión de la realidad, y nos conduce hacia un camino donde el conformismo frena nuestros pasos, convirtiendo el resultado de nuestros temores, incapacidades e irresponsabilidades en un amargo fruto que después sólo vamos a poder dulcificar con el autoengaño. El miedo siempre está presente, tanto para los valientes como para los cobardes. Es el termómetro que mide nuestro grado de valentía a la hora de enfrentarnos a los desafíos de la vida. Hasta el momento nuestro termómetro ha estado bajo cero, pero a partir de ahora, lo que veíamos como un obstáculo insalvable, deberemos verlo como una oportunidad de subir un peldaño más en la escalera del éxito personal. Ya no podemos conformarnos con ver llegar ese último día en que miremos atrás y no veamos nada.



Ejercicios literarios.



Escribir cuando te quemas
Y otros ejercicios literarios absolutamente inútiles. He apagado la luz hace un momento pensando en ti, con el recuerdo de tu rostro abriendo una puerta que creía cerrada. Yo no te necesito, pienso, pero qué bien me vendrías. O quizás es al revés: qué mal me vendrías, pero cuánto te necesito. No lo tengo nada claro. Tampoco entiendo por qué no consigo olvidarte, si sé perfectamente que amarte es perder la vida. Pero cuánto me gustaría perderla contigo, dilapidarla juntos a manos llenas. En tus manos encomiendo mi espíritu, que decía el otro. En tus manos encomiendo mi vida, mi cuerpo, mi agostado talento. Todos los sueños rotos en tantas noches.

12 pasos hacia la fortuna




1.- Dígase a usted mismo la verdad: divida una hoja de papel en dos columnas y escriba al lado izquierdo todo lo que le encantaría hacer. Después escriba al lado derecho todo lo que está haciendo sin entusiasmo. Escriba como si nadie fuese a leer lo escrito, y no censure ni juzgue sus respuestas.
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2.- Comience despacio, pero comience: Llame al agente de viajes, procure algo que encaje en su presupuesto; vaya a ver la película que está postergando ver, compre el libro que deseaba. Sea generoso con usted mismo y verá como estos pequeños pasos le harán sentir más vivo.
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3.- Vaya parando despacio, pero pare: Hay cosas que destruyen por completo su energía. ¿Es tan imprescindible ir a esa reunión del comité? ¿Tiene que ayudar a esa persona que no desea ser ayudada? ¿Tiene derecho su jefe a exigirle que, además del trabajo, usted deba concurrir a las mismas fiestas que él? Al dejar de hacer lo que no le interesa, se dará cuenta de que estaba exigiéndose más de lo que los otros realmente pedían.
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4.- Descubra sus pequeños talentos: ¿Qué es lo que sus amigos dicen que usted hace bien? ¿Lo que usted hace a gusto, aun cuando no sea perfecto en su ejecución? Estos pequeños talentos son mensajes escondidos de sus grandes talentos ocultos.
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5.-Comience a elegir: Si algo le da placer, no dude. Si está en duda, cierre los ojos e imagine que ya tomó la decisión A, y vea todo lo que le comportará. Haga lo mismo con la decisión B. La decisión que le haga sentir más conectado con la vida es la correcta, aun cuando no sea la más fácil.
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6.- No base sus decisiones en ganancias financieras: Éstas llegarán si usted realmente hace algo con entusiasmo. El mismo jarrón, hecho por un orfebre que adora lo que hace, o por un hombre que detesta su oficio, tiene un alma. Será rápidamente vendido (en el primer caso) o quedará encallado ( en el segundo caso).
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7.- Siga su intuición: El trabajo más interesante es aquel que le permite ser más creativo. Einstein decía: “Yo no llegué a mi comprensión del Universo usando solamente las Matemáticas”. Descartes, el padre de la lógica, desarrolló su método a partir de un sueño que tuvo.
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8.-No tenga miedo a cambiar de idea: Si dejó de lado una decisión y ella le molesta, vuelva a pensar lo que escogió. No luche contra aquello que le da placer.

9.- Sepa descansar: Un día por semana sin pensar en el trabajo termina permitiendo que el subconsciente le ayude, y muchos problemas (aunque no todos) se solucionan sin ayuda de la razón.
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10.- Deje que las cosas muestren el camino más alegre: Si usted está luchando demasiado por algo y no tiene resultados, sea más flexible y entréguese a los caminos que la vida le muestra. Eso no significa renunciar a la lucha, ser perezoso o dejar las cosas en manos de los otros; significa entender que el trabajo con amor nos da fuerzas, jamás desesperación.
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11.- Lea las señales: Es un lenguaje individual, unido a la intuición que aparece en los momentos adecuados. Aunque las señales indiquen una dirección opuesta a la que usted había planeado, sígalas. A veces se equivocará, pero es la única manera de aprender este nuevo lenguaje.
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12.-Finalmente, ¡arriésguese!: Los hombres que cambiaron el mundo comenzaron su camino a través de un acto de fe. Tenga fe en la fuerza de sus sueños. Dios es justo, y no colocaría en su corazón un deseo imposible de ser realizado.
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(Alan Cohen: ” 12 pasos hacia la fortuna” )

Agua de una piedra



Le gustaba mucho a las mujeres, muchísimo. Ya antes de ser famoso revoloteaban a su alrededor, tenía un atractivo magnético, raro. Se acercaba a la barra a pedir algo y antes de que te dieras cuenta ya estaba de cháchara con dos niñatas que le ponían ojos de cordero degollado. Pero a él, las mujeres, no le gustaban tanto. Para follar sí, pero poco más. Incapaz de amar, se dejaba calentar por sus rayos sin quemarse, y pasaba de una a otra con indiferencia. La consigna era: Sin compromisos, sin reglas, sin normas. No profundizar, no volverse jamás a mirar atrás, un despego absoluto, una huida hacia adelante. Un apetito insatisfecho le hacía ver en cada una un mero festín. Triste glotonería, triste libertad. A veces jugaba a la apariencia del amor, imitaba los gestos, las expresiones e incluso la música, como sucedió con Valeria, pero no hacía sino seguir un libreto, aquello era puro teatro y la obra se interrumpía siempre en el primer acto.
Agotaba a sus amantes, las exprimía, raramente le duraban más de unos meses. Valeria le duró exactamente cuatro, del 4 de septiembre al 7 de enero. Algunas de ellas tenían la poca delicadeza de engancharse e incluso, qué audacia, hasta de enamorarse,como le pasó a Valeria, pero él se libraba de ellas enseguida, a la mínima amenaza de compromiso o de enamoramiento. No digas que no te advertí, decía, sin compromisos. Yo no te he pedido nada y tú pides demasiado. Y con esas palabras se creía eximido de toda responsabilidad. En realidad, creo que por eso fue infiel a Valeria, precisamente porque se estaba enamorando de ella y él era demasiado egoista como para eso.

Qué quiere que le diga, a todas nos ha pasado alguna vez. La mayoría nos hemos enamorado de hombres que decían querernos, o que se comportaban como si nos quisieran, sobre todo en la cama, todo mimos y abrazos y hondos suspiros, pero que en realidad nos colocaban en un lugar muy bajo en su lista de prioridades, y creímos, sin embargo, que era posible obtener de ellos un amor profundo, cómplice, generoso. Con dolor, con torpeza, con ansiedad, con inquietud, con más dolor, fuimos descubriendo que hubiera sido más fácil sacar agua de una piedra. A pesar de discusiones estériles, por lo demás semejantes a tantas otras discusiones estériles, a pesar de desplantes sucesivos y de chantajes sentimentales, a pesar de su egoísmo, de ese egoísmo masculino que es tan hondo como para que acabe atentando contra ellos mismos, a pesar de su desfachatez, a pesar de su indiferencia o incluso de su crueldad, cuando todo había terminado y habíamos pasado página, cuando ya no compartíamos nada con ellos sino tal vez, acaso, algunos pocos recuerdos disfrazados de ternura y calidez, casi todas descubríamos que seguíamos esperando como tontas el advenimiento de ese Príncipe Azul que de pequeña nos habían prometido.

Poco cambio radical



Soy persona de poco cambio radical, hace muchos años que vivo en la misma casa, muchos con el mismo hombre, más de diez con el mismo coche, muchos en un mismo trabajo, tantos como 20 en la misma empresa. Ultimamente se han puesto de moda las absorciones de multinacionales y eso fue lo que pasó, un pez grande se nos comió y me encontré de pronto en el paro. En ese momento me pareció el fin del mundo. Me tomé mi tiempo para aclararme y pensar qué quería hacer y decidí que con la indemnización y el paro, después de 20 años de curro, me tocaba hacer otras cosas. Así que aproveché y me dediqué a estudiar y formarme, algo que entre trabajo, casa e hijos siempre había quedado en el apartado de todas esas cosas que me gustaría hacer y no hacía: estudiar, hacer deporte, leer libros, cuidar de la vida social en mi entorno, leer y escribir blogs, etc. Así que me convertí en ama de casa, madre abnegada (que ya lo era) pero ahora con disponibilidad total, estudiante y “mis labores”.
Siempre tuve claro que esto era algo temporal pero he disfrutado mucho de estos casi dos años de ir a otro ritmo. Me quedaban ahora justo tres meses de paro así que me empecé a mover para volver al mundo laboral. Sé que estamos en plena crisis y que el momento no podía ser peor, que buscaba un trabajo diferente en el que no tengo experiencia, que disparé muy arriba para empezar, pero … a la primera me ha salido un trabajo que me encaja como anillo al dedo. Me acordé de Ali y de sus posts en los que cree fervientemente en la visualización y en el deseo de las situaciones para conseguir nuestros objetivos. Muchas veces me imaginé qué tipo de trabajo quería y cómo sería y así ha sido.
He hecho un cambio radical laboralmente hablando. Mi trabajo actual no tiene prácticamente nada en común al que tenía pero puedo aprovechar toda la experiencia adquirida en mi campo para ayudar a otros que precisan asesoramiento y orientación. Tiene la vertiente humana que tanto deseaba que tuviera. Me satisface profesionalmente porque aprenderé mucho, es variado y creativo. Tengo jornada intensiva de mañanas y puedo abarcar mi faceta de madre implicada en deberes y educación de niños. Puedo aparcar sin problemas delante del trabajo. Está bastante bien remunerado y tengo un contrato de un año. ¿Qué más podía pedirle a Papá Noel?
Nada más, llevo tres días trabajando, desde el día 22, el del sorteo, (eso sí no voy a tener vacaciones de Navidad…) y estoy encantada de la vida, ilusionada, con muchas ganas de implicarme, de aprender, de trabajar y de dar todo lo que pueda en este puesto. Estoy más feliz que un ocho…..
Os deseo a tod@s una muy FELIZ NAVIDAD y que vuestros deseos e ilusiones también se cumplan.
http://mundoadela.wordpress.com/2008/12/24/esto-si-que-es-una-feliz-navidad/
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